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Cambio climático

Por Ana C. Abreu

Un escrito sobre la ciencia detrás del cambio climático y la importancia del método y pensamiento científicos en artículos/escritos de difusión y opinión.

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Un articulo Original del Dr. Santamaria Molina Salvador Jose que vale la pena leer.

A manera de prologo quiero que se entienda que en México los médicos de instituciones publicas viven situaciones deplorables, los sueldos son malos y las jornadas largas, ni siquiera pueden aspirar a una alimentación digna ya que los comedores de dichos hospitales son paradójicamente insalubres, los cuartos de descanso de médicos no me atrevo si quiera a describirlos y todo esto no justifica una mala practica medica, sin embargo impacta en el desempeño de un medico por que es un ser humano. Tenemos la contraparte, los medicos que están en hospitales privados, incluso dueños de fundaciones, con todos los lujos y todo el tiempo necesario para poder dar una atención de alta calidad a sus pacientes y no lo hacen, por el contrario se convierten en mercenarios cuyo interés por la salud y la ciencia se ha tornado en ambición, tal es el caso del Dr. Enrique Graue, del cual ya hemos hablado en el articulo ¨Enrique Graue corrupción en medicina y negligencia médica¨. http://wp.me/p1OCra-3t 

En definitiva existen casos que deben ser analizados pero lo mas importante es que el gobierno atienda las necesidades de los hospitales, es imposible atender a pacientes cuenco en oacasiones no hay material básico como son suturas o el aparato de rayos X no funciona. 

 

Es momento de hablar.
Todos hemos visto ya el video de este señor abogado que ha perdido a su hijo y que explica, bueno nos explica a detalle las razones que tuvo para ejercer una demanda penal en contra de un grupo de colegas médicos en la ciudad de Guadalajara.
Es mas que obvio que dicho video no es ninguna argumentación de carácter medico, mas bien se interpreta como una clara manifestación de poder, si, de yo puedo, y pude vengarme , pues no es otra cosa que eso, una venganza. Envestido en un saco o peor una bata blanca, tras un amplio escritorio y frente a una extensa colección de libros nos pretende vender una imagen de conocimiento, dignidad mancillada, pseudo-sabiduría medica y que yo sin ser psiquiatra catalogaría mas bien con rasgos de megalomanía, hablando con un lenguaje medico marca Wikipedia y una redacción digna de un capitulo de la “Rosa de Guadalupe” o de un melodrama de Juan Osorio.
Sin embargo esto no debería sorprendernos tanto, después de todo, dicho video no va dirigido a la comunidad medica, al menos no directamente, sino al grueso de la población general, a nuestra sociedad, si esa misma con un promedio de escolaridad de secundaria, embriagada de futbol, fan de las comedias del “canal de las estrellas” y lectora fiel del TVyNovelas, y con un mensaje claro y contundente: yo no puedo revivir a mi hijo, pero si puedo vengar su muerte contra esos médicos “asesinos”.
Y así, cobijado por la dama ciega que en nuestro país es además muda, sorda y tristemente discapacitada y que en manos de un sistema judicial cansado de fallar en traer ante si a los reales criminales de nuestro país, narcotraficantes, secuestradores, asesinos, ladrones, políticos corruptos y sacerdotes pederastas , pues, simplemente voltea su mirada hacia el área medica, donde basta una denuncia, un mal proceder, una mala interpretación, hasta una falta de empatía para que se cace al medico como a un judío en la época de la inquisición o a una bruja en Salem.
Este video, y en general este caso en particular a nosotros como médicos debe mostrarnos algo real, y que nos negamos a reconocer, que cada día, nuestros pacientes, por quienes estudiamos, sacrificamos, tiempo, salud, familia, todo, pueden llegar ser nuestros peores enemigos.
Es cierto, hay quien dirá que no es así, que en general nuestro trabajo se reconoce y agradece, es cierto, mientras las cosas van bien así es, pero poca es la gente que tiene la madurez necesaria para aceptar que las cosas no siempre pueden ir así y la realidad es que basta con solo uno a quien no le parezca algo para que arruine nuestra vida y carrera.
¿Existe alguien que crea que estos médicos han tenido una vida de criminales despiadados? En 5 años en promedio de carrera profesional y atendiendo y ayudando a cerca de 1000 seres humanos al año, ¿Acaso todos ellos han sido victimas de su furia criminal?
Que si el paciente llego en malas condiciones, que si hubo complicaciones en la colocación de las líneas centrales, que si requirió varias laparotomías por desarrollo de isquemia intestinal y que si al final nada parecer coincidir con la necropsia y su rimbombante diagnostico de tuberculosis intestinal son temas que en realidad no son ni discutibles entre el gremio medico sobre todo aquellos que hemos estado frente a este tipo de pacientes alguna vez en nuestra carrera, ASI ES LA MEDICINA.
No es bonita, no es matemáticamente perfecta, ni pulcra como se ve en “Grey´s Anatomy”, NO, esta llena de sangre, de orina, de sudor, de vomito, de excremento, de secreciones hediondas, de cirugías dramáticas, de cortar, suturar, puncionar, taladrar, martillar, atornillar, de dar tratamientos que provocan, dolor, diarrea, vómitos, caída de cabello todo por un bien mayor, para salvar la función y la vida de una persona, es a resumidas cuentas una lucha sin cuartel por la vida de una persona, con decisiones y medidas terapéuticas dramáticas, plagadas de riesgos pero necesarias y muchas veces insuficientes, porque aun hoy, nadie ha vencido a la muerte. ¿O creen que la gente se va a curar con lucecitas de colores?
Eso es lo que se hace en un hospital, en cualquier hospital en el cualquier lugar del mundo. ASI ES LA MEDICINA.
Y no es poca cosa, la sobrevida del ser humano se ha duplicado en 100 años, existe cura para enfermedades de las que nuestros bisabuelos murieron y hay tratamientos nuevos para enfermedades incurables que mejoran la calidad de vida de las personas afectadas por ellas, la mejoría de las técnicas quirúrgicas ha hecho posibles cosas el día de hoy que eran imposibles hace 25 años, pero el costo ha sido alto, ¿o creen que los primeros trasplantes de corazón fueron exitosos? Que todos a los que se les abrió el pecho como pollos para reemplazar su corazón por otro y que siguiera con vida lo hicieron? ¿Es que esos médicos los primeros que lo hicieron se le acuso de “Impericia” por que sus pacientes se acabaron muriendo y están pudriéndose en la cárcel?
NO, hoy son los maestros de la medicina.
Si las personas que no son médicos creen que eso es demasiado, que el costo es demasiado para si mismos o sus familiares, simplemente son libres de buscar su salud por otros medios, con piquetes de abeja, beber su propia orina, ozonoterapia, “limpias” etc. buena suerte con ello.
Es sin lugar a dudas este caso, todo lo que lo envuelve, la difusión de este video en las redes sociales es algo que como médicos debe dejarnos muchas enseñanzas, y debe de obligarnos a establecer mejores y mas efectivos protocolos de seguridad en nuestro quehacer diario, protocolos de seguridad para protegernos a nosotros mismos.
Los consentimientos informados son imprescindibles desde el ingreso del paciente, siempre firmados por el familiar responsable, y con firmas de testigos y explicando todos los riesgos del paciente. Si, en este caso había consentimientos informados firmados por el padre según se refiere, y de poco sirvió, pero es peor no tenerlos.
En mi opinión para aquellos médicos residentes en formación, pasantes e internos de pregrado, los mas desprotegidos, por su inexperiencia, la recomendación es NO realizar ningún procedimiento ni establecer ningún tratamiento, sin la indicación y supervisión de un medico adscrito y sin un consentimiento firmado especificando la condición de medico en formación ya sea general o de especialidad, Claro el problema es que no en todos los turnos de todos los hospitales de todas la especialidades de todo el país hay siempre un especialista adscrito, menudo problema.
Es cierto, y entonces como médicos en formación ¿como van a aprender o a adquirir experiencia y destrezas que lo hagan mejores médicos el día de mañana?, la respuesta es simple: No las van a tener y eso lo van a pagar los pacientes a largo plazo.
Además este “burocratismo” al que la situación actual nos orilla, es un factor de perdida valiosa de tiempo en la atención del paciente, pero esto se reduce a algo simple: ellos o nosotros. 
La Medicina Heroica, personificada cabalmente por Cantinflas en aquella película “El Señor Doctor” esta muerta, si es que alguna vez existió.
La decisión es individual, si alguien decide hacerlo en una actitud heroica, se debe tener en cuenta que nadie, ni el paciente, ni el familiar, ni mucho menos la institución para la que brindan el servicio se los va a reconocer, de acuerdo al sentido que llevan las cosas es casi una conducta etiquetable como “kamikaze”.
Este es el precio a pagar, es el éxito de este señor abogado, logro “justicia” ¿pero a que precio? ¿Cambio algo? Yo creo que si, pero no necesariamente para bien.
Seguro alguien podrá pensar que ese hospital esta mucho mejor deshaciéndose de 16 “criminales” de alta especialidad de su plantilla , yo no estaría tan seguro, ¿quien los va a reemplazar? ¿Médicos con mas experiencia? Obviamente no, nadie en su sano juicio ingresaría a esa área, después de todo esto, entonces, seguramente médicos mas jóvenes con menor experiencia y menos capacitados, en cuyas manos quedaran el numeroso contingente de pacientes que quedaron a la deriva y con una presión mayor sobre sus inexpertos hombros.
¿Y que hay de los demás Médicos que ahí quedaron?, seguramente en una situación nada envidiable, con menos personal mas carga de trabajo, mayor presión y estrés laboral y sobre todo miedo… miedo que imposibilita al medico a tomar decisiones radicales privando al paciente de posibilidades, porque simplemente los riesgos, para el medico, son inaceptables.
A fin de que no se nos acuse de negligentes o ineptos por no diagnosticar algo tan “común” como una tuberculosis abdominal, pues tendremos que solicitar todos los estudios que se nos ocurran. Pues el miedo al error diagnostico generara gastos onerosos en infinidad de estudios innecesarios, costos, que bueno, la sociedad tendrá que pagar.
Hay quien dirá que entonces los médicos no estamos bien preparados ni somos seguros de nosotros mismos, que no confiamos en nuestros conocimientos… yo diría: en quien ya no confiamos es en nuestros pacientes.
La queja siempre común es la “deshumanización” del medico, bueno, como humanos nos enfermamos, estamos felices, tristes, alegres, deprimidos, tenemos familias, hijos, colegiaturas, hipotecas, accidentes y mil cosas mas que impiden que siempre podamos ser enteramente empáticos ni sonrientes… quizás las personas prefieran maquinas mas “Humanas” que no sientan nada, que atiendan 30 personas al día sin fatigarse física ni emocionalmente y que siempre sonrían y digan cosas bonitas…
La Medicina nace de la vocación de ayudar no de dañar, nace de los libros pero se aprende, se mejora y se alimenta de la experiencia diaria; las destrezas quirúrgicas, y diagnosticas requieren años de practica pero como todo cualquier otro tipo de actividad humana esta sujeta al error, mismo que conlleva aprendizaje.
Porque un error diagnostico o terapéutico en una vida, puede salvar muchas mas en un futuro.
Si el ser humano no esta dispuesto a pagar los costos de este aprendizaje, la medicina en si no tiene razón de ser.
Felicidades señor abogado, logro Justicia, al subir su video a las redes sociales ha logrado instigar a un pueblo hambriento de ella y lleno de ira y rencor hacia las instituciones en contra de un grupo de profesionistas dedicados por vocación al bienestar humano, y esta poniendo los clavos del ataúd de la confianza en la relación medico-paciente, sin la cual, simplemente no hay nada. Nos ha enfrentado, Felicidades

Un excelente articulo sobre la educación en el presente y el valor de aprender de los errores. La importancia de aprender de nuestro errores no sólo tiene un impacto como seres humanos, también significa un gran avance en materia de salud urbana y medio ambiente como bien se ha especificado en la última reunión de salud Publica internacional llevada en Manchester.

The physicist Niels Bohr once defined an expert as “a person who has made all the mistakes that can be made in a very narrow field.” Bohr’s quip summarizes one of the essential lessons of learning, which is that people learn how to get it right by getting it wrong again and again. Education isn’t magic. Education is the wisdom wrung from failure.

A new study, forthcoming in Psychological Science, and led by Jason Moser at Michigan State University, expands on this important concept. The question at the heart of the paper is simple: Why are some people so much more effective at learning from their mistakes? After all, everybody screws up. The important part is what happens next. Do we ignore the mistake, brushing it aside for the sake of our self-confidence? Or do we investigate the error, seeking to learn from the snafu?

The Moser experiment is premised on the fact that there are two distinct reactions to mistakes, both of which can be reliably detected using electroenchephalography, or EEG. The first reaction is called error-related negativity (ERN). It appears about 50 milliseconds after a screw-up and is believed to originate in the anterior cingulate cortex, a chunk of tissue that helps monitor behavior, anticipate rewards and regulate attention. This neural reaction is mostly involuntary, the inevitable response to any screw-up.

The second signal, which is known as error positivity (Pe), arrives anywhere between 100-500 milliseconds after the mistake and is associated with awareness. It occurs when we pay attention to the error, dwelling on the disappointing result. In recent years, numerous studies have shown that subjects learn more effectively when their brains demonstrate two properties: 1) a larger ERN signal, suggesting a bigger initial response to the mistake and 2) a more consistent Pe signal, which means that they are probably paying attention to the error, and thus trying to learn from it.

In this new paper, Moser et al. extends this research by looking at how beliefs about learning shape these mostly involuntary error-related signals in the brain, both of which appear in less than half a second. More specifically, the scientists applied a dichotomy first proposed by Carol Dweck, a psychologist at Stanford. In her influential research, Dweck distinguishes between people with a fixed mindset — they tend to agree with statements such as “You have a certain amount of intelligence and cannot do much to change it” — and those with a growth mindset, who believe that we can get better at almost anything, provided we invest the necessary time and energy. While people with a fixed mindset see mistakes as a dismal failure — a sign that we aren’t talented enough for the task in question — those with a growth mindset see mistakes as an essential precursor of knowledge, the engine of education.

The experiment began with a flanker task, a tedious assignment in which subjects are supposed to identify the middle letter of a five-letter series, such as “MMMMM” or “NNMNN.” Sometimes the middle letter is the same as the other four, and sometimes it’s different. This simple change induces frequent mistakes, as the boring task encourages people to zone out. Once they make a mistake, of course, they immediately regret it. There is no excuse for misidentifying a letter.

While performing the flanker task, subjects wore an EEG cap, a monitoring device filled with greased electrodes that records electrical activity in the brain. (Unlike fMRI, EEG gives researchers excellent temporal resolution, allowing them to precisely measure a sequence of neural events. Unfortunately, this comes at the expense of spatial resolution, making it difficult to know where in the brain the signals are coming from.)

It turned out that those subjects with a growth mindset were significantly better at learning from their mistakes. As a result, they showed a spike in accuracy immediately following an error. Most interesting, though, was the EEG data, which demonstrated that those with a growth mindset generated a much larger Pe signal, indicating increased attention to their mistakes. (While those with an extremely fixed mindset generated a Pe amplitude around five, those with a growth mindset were closer to fifteen.) What’s more, this increased Pe signal was nicely correlated with improvement after error, implying that the extra awareness was paying dividends in performance. Because the subjects were thinking about what they got wrong, they learned how to get it right.

In her own research, Dweck has shown that these mindsets have important practical implications. Her most famous study, conducted in twelve different New York City schools along with Claudia Mueller, involved giving more than 400 fifth graders a relatively easy test consisting of nonverbal puzzles. After the children finished the test, the researchers told the students their score, and provided them with a single line of praise. Half of the kids were praised for their intelligence. “You must be smart at this,” the researcher said. The other students were praised for their effort: “You must have worked really hard.”

The students were then allowed to choose between two different subsequent tests. The first choice was described as a more difficult set of puzzles, but the kids were told that they’d learn a lot from attempting it. The other option was an easy test, similar to the test they’d just taken.

When Dweck was designing the experiment, she expected the different forms of praise to have a rather modest effect. After all, it was just one sentence. But it soon became clear that the type of compliment given to the fifth graders dramatically affected their choice of tests. When kids were praised for their effort, nearly 90 percent chose the harder set of puzzles. However, when kids were praised for their intelligence, most of them went for the easier test. What explains this difference? According to Dweck, praising kids for intelligence encourages them to “look” smart, which means that they shouldn’t risk making a mistake.

Dweck’s next set of experiments showed how this fear of failure can actually inhibit learning. She gave the same fifth graders yet another test. This test was designed to be extremely difficult — it was originally written for eighth graders — but Dweck wanted to see how the kids would respond to the challenge. The students who were initially praised for their effort worked hard at figuring out the puzzles. Kids praised for their smarts, on the other hand, were easily discouraged. Their inevitable mistakes were seen as a sign of failure: Perhaps they really weren’t so smart. After taking this difficult test, the two groups of students were then given the option of looking either at the exams of kids who did worse or those who did better. Students praised for their intelligence almost always chose to bolster their self-esteem by comparing themselves with students who had performed worse on the test. In contrast, kids praised for their hard work were more interested in the higher-scoring exams. They wanted to understand their mistakes, to learn from their errors, to figure out how to do better.

The final round of tests was the same difficulty level as the initial test. Nevertheless, students who were praised for their effort exhibited significant improvement, raising their average score by 30 percent. Because these kids were willing to challenge themselves, even if it meant failing at first, they ended up performing at a much higher level. This result was even more impressive when compared to students randomly assigned to the smart group, who saw their scores drop by nearly 20 percent. The experience of failure had been so discouraging for the “smart” kids that they actually regressed.

The problem with praising kids for their innate intelligence — the “smart” compliment — is that it misrepresents the psychological reality of education. It encourages kids to avoid the most useful kind of learning activities, which is when we learn from our mistakes. Because unless we experience the unpleasant symptoms of being wrong — that surge of Pe activity a few hundred milliseconds after the error, directing our attention to the very thing we’d like to ignore — the mind will never revise its models. We’ll keep on making the same mistakes, forsaking self-improvement for the sake of self-confidence. Samuel Beckett had the right attitude: “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better.”

Ultracavitación

 

El Ingeniero David Martinez Maldonado especialista en ingenieria biomédica, nos platico detalles específicos para poder investigar más a cerca del tema de ultracavitación y responder nuestras preguntas.
La ultracavitación es una tecnología que promete “bajar de peso” por medio de la destrucción de tejido graso. Un ejemplo es Body Health, productores de estos aparatos, por mencionar alguno.
La cavitación es una tecnología no selectiva con efecto hidromecanico en medios líquidos, sin embargo ésta energía no discrimina entre diferentes tejidos, por lo tanto suena bastante inverosimil que una frecuencia de ultrasonido de cierta intensidad rompa una célula adiposa y no lastime otros tejidos como son vasos sanguineos, fibroblastos, terminales nerviosas, etc.
En realidad una vez que se realiza el procedimiento no hay datos de inflamación o dolor que pueda demostrar que esta energía esta ocasionando un daño a tejido graso.
Por otro lado cómo podría limitarse el paso de una energía de 6mhz para que sólo actúe en tejido graso y no llegue más profundo dañando tejidos aledaños?
Los proveedores de estos aparatos sólo responderian que la energia esta controlada, pero esto es una falacia.
Sólo si hubiera un daño violento habria destruccion de tejido, pero también habria peligro de dañar organos.
La conclusión del Ingeniero es que no existe la cavitación en el tejido. Es sólo ua cuestión de marketing.

Empezaré por decir que el moco cervival (flujo femenino) carece de olor.  Una mujer sana tiene un flujo hialino completamente inoloro. Sin embargo algunas personas creen que el olor a “pescado” del flujo vaginal es normal y esto se debe a la ignorancia en el tema y a la prevalecia de una infección asintomática (en la mayoría de los casos), causada por una bacteria llamada Gardnerella Vaginallis.

Las secreciones vaginales normales se caracterizan por ser:

  • Inodoras.
  • Claras o blancas.
  • Viscosas.
  • pH ácido < 4,5.

¿Por que utilizar la palabra epidemia? En realidad existe controversia en varias fuentes literarias, con respecto a considerar a G. vaginallis una bacteria de transmision sexual o no. Se cree que G. vaginalis es una bacteria que forma parte de la flora normal de una mujer, sin embargo la recurrencia de una vaginosis bacteriana (VB) causada por esta bacteria es de mayor prevalencia en mujeres que tienen relaciones sexuales sin condón y las mujeres sexualmente inactivas son afectadas con poca frecuencia. Incluso es importante que el tratamiento farmacológico incluya a la pareja sexual, ya que de otro modo no habrá éxito en el tratamiento.

G. vaginalis produce succinato, que es necesario para la proliferación de los anaerobios. En las mujeres con VB, la concentración de G. vaginalis es de 100 a 1 000 veces más alta que la de mujeres que no padecen de esta enfermedad.

Muchas pacientes se quejan de una descarga vaginal excesiva o que mancha su ropa interior y que tiene un olor fétido a pescado. La causa del olor es la producción de aminas debido a las múltiples bacterias en la vagina. El olor fétido puede ser más marcado después de una relación sexual por dos causas:

  1. El moco cervical  contiene hidróxido de potasio que favorece la secresion de aminas por G. vaginallis. 
  2. El fluido seminal alcalino favorece más el mal olor.
 Olor o prueba de aminas. Las aminas (trimetilamina, putrescina y cadaverina) son producidas por la flora vaginal mezclada y se detectan cuando las secreciones vaginales se mezclan con hidróxido de potasio en la platina de un microscopio o cuando una torunda con secreciones vaginales se sumerge en un tubo de ensayo que contiene hidróxido de potasio. El olor de amina, que recuerda el olor a pescado, se produce cuando una gota de descarga se mezcla con una gota de hidróxido de potasio al 10 %. No se produce este olor en ausencia de VB. El olor de amina puede encontrarse en mujeres con trichomoniasis. La prueba de amina empleada sola predice el diagnóstico de VB en forma exacta en el 94 % de las pacientes.
La VB no es un síndrome nuevo pero sí una enfermedad ya reconocida. Es el tipo de infección vaginal más común en todo el mundo entre las mujeres en edad reproductiva y representa cuando menos 1/3 de todas las infecciones vulvovaginales. La VB es un síndrome clínico polimicrobiano que se distingue por una secreción vaginal anormal y una alteración de la ecología microbiana normal de la vagina con desplazamiento de la flora lactobacilar.La importancia de todo esto es que cada mujer debe revisar de manera periodica su flujo vaginal, mas aun cuando es sexualmente activa y aun en ausencia de síntomas.
Tabla 3. Tratamiento contra G. vaginalis

Medicamento Dosis Duración
Metronidazol 500 mg oral (2 veces al día) 7 días
Clindamicina crema 2 % 5 g intravaginal al acostarse 7 días
Metronidazol gel 0.75 % 5 g intravaginal (2 veces al día) 5 días
Régimen alternativo
Metronidazol 2 g oral Dosis única
Clindamicina 300 mg oral 7 días

La explosión demográfica aumenta de manera grave y desgraciadamente son los países más pobres los que presentan un mayor índice de crecimiento poblacional. Tomemos como ejemplo algunos países de África donde las enfermedades venéreas y la pobreza extrema están en su apogeo. La gente no tiene que comer, no hay con que sostener las necesidades básicas, las condiciones insalubres son lamentables y  el pensar en mantener a un hijo o ir al medico son eventos de ciencia ficción.  Lo más lógico sería pensar en educar a la población a cerca del uso de métodos anticonceptivos (entre otras intervenciones q el sector salud debería hacer) ya que es tarea básica y fundamental de la Salud Pública y el Estado el prevenir enfermedades venéreas, el prevenir más muertes, el enseñar y educar a la población a cerca de los riesgos de contraer VIH y sus consecuencias y el disminuir la explosión demográfica.

Pero permitanme contarles un cuento, el cuento de Onán, Gracias a quien la comunidad Judeocristiana acuña  el término “Onanismo” o “Pecado de Onán”.

Onán (Génesis 38,9-10) violó la Ley de Levirato Judío, que establecía que el hermano del difunto debía unirse con la viuda para dar así descendencia a su hermano fallecido. Onán sabiendo que la prole no sería suya, cuando entraba en la mujer de su hermano se derramaba en la tierra para no dar prole a su hermano. Esto era malo a los ojos de Yahvé y castgo a Onán con la muerte. (Existen argumentos en el Talmud en los que se cree que fue aqui donde la pena de muerte se origino).

La interpretación judía consiste en que Onán derramó su semilla (semen), y por tal motivo fue condenado a muerte (ej. Talmud Babilonio, tratado de Nidá, 13a). Ese pasaje es citado como una razón para prohibir la masturbación*, el uso de métodos anticonceptivos y el coitos interruptus, ya que el principal pecado en ello sería el desperdicio o derramamiento de semen.

Los autores católicos del medioevo también entendieron la acción de Dios en esta historia, como una condena en contra de toda relación sexual cuya finalidad no sea la procreación, de la masturbación y de la contraconcepción, a causa de ello se creó el concepto de “pecado de Onán”.

Mencionado lo anterior queda claro que seguimos atados a conductas, doctrinas y pensamientos radicales e ignorantes que datan del antiguo testamento 1272 a. C.  Seguimos atados a Onán, ejemplos: la iglesia católica prohibe el uso del condón, libros de ética sostienen que el uso del condón no es recomendable, ya que atentan de manera directa en contra de los fines de la copula, el PAN (partido de acción nacional) se manifiesta en contra de la publicidad que favorece al uso del condón y la gente (aun los letrados) piensan que es pecado (ni hablar de los iletrados). Pues no me queda más que aplaudir a estos actos en contra de la humanidad, a la iglesia y a las autoridades no les importa que la gente muera de hambre, no les importa el riesgo perenne de infecciones venéreas ni el evitar la propagación de VIH, no les importa la sobrepoblación en medio de la pobreza ni el sufrimiento posterior de un nuevo ser, nada importa: el uso de métodos anticonceptivos “es pecado”.

En cuestiones de salud pública la autoridad no debe ser la iglesia, ni radicales religiosos o moralistas absurdos. Es tarea de la Salud Pública el ver por el bien de la humanidad en esta vida, en esta realidad. La realidad que hoy vivimos necesita que las autoridades actúen y eduquen a la población y de ser necesario que regalen condones en las esquinas, pero no podemos permitir que a la luz del pecado la gente sufra y se atente en contra de la salud.

* Onanu en Hebreo significa masturbación.

Dra. Mercedes Gómez